Las zapatillas: qué cambia realmente
Una zapatilla de voleibol de pista tiene tres características que la distinguen de una zapatilla de running, y todas están relacionadas con la forma en que se mueve un jugador de voleibol: saltos verticales, aterrizajes, desplazamientos laterales cortos y frenadas.
La suela. De goma que no deja marcas, con un diseño que proporciona agarre en parqué y linóleo. Una suela de running está pensada para la transición del talón a la puntera, no para frenar lateralmente: en el suelo de un pabellón resbala.
La amortiguación en el talón y en el antepié. Sirve para absorber los aterrizajes. Es la razón por la que una zapatilla de voleibol desgastada debe cambiarse aunque la parte superior esté intacta: la amortiguación se agota antes que el aspecto exterior.
El soporte lateral. El esguince de tobillo es la lesión más común en el voleibol y ocurre bajo la red, al aterrizar sobre el pie de otra persona. Una zapatilla con una buena estructura lateral no elimina el riesgo, pero lo reduce.
Lo que no importa: el peso reducido más allá de cierto límite, los colores, el modelo que usan los profesionales. Lo que importa es el ajuste: una zapatilla que te quede bien de una marca media es mejor que una zapatilla de gama alta que deje el pie suelto por dentro.
Para jugar al aire libre sobre cemento o asfalto se necesita una suela más resistente, ya que la de pista se desgasta en pocos partidos. En el vóley playa se juega descalzo: las zapatillas solo se permiten si el árbitro las autoriza debido a que la arena esté demasiado caliente o fría.
Cuándo cambiarlas
Tres señales: la suela está lisa en los puntos de apoyo (antepié exterior y talón); la entresuela está visiblemente comprimida o se siente "muerta" en los aterrizajes; la zapatilla se deforma lateralmente bajo carga. Quien juega dos veces por semana generalmente las cambia cada temporada: seguir jugando con zapatillas gastadas no ahorra dinero, solo traslada el gasto de la tienda al fisioterapeuta.
Un truco gratuito: usa las zapatillas de pabellón solo en el pabellón. Una suela sucia de grava pierde adherencia y daña el suelo.
Las rodilleras
No son un accesorio para profesionales: son la razón por la que se puede seguir defendiendo durante años sobre un suelo duro. Sirven para quienes juegan en parqué, linóleo o cemento y van al suelo, es decir, para todos los que defienden.
Cómo se eligen:
- Altas y acolchadas para quienes defienden mucho y caen a menudo al suelo: protegen también en la rodada.
- Bajas y finas para quienes buscan libertad de movimiento y van al suelo rara vez, típicamente centrales y opuestos.
- Ajustadas pero no apretadas. Una rodillera que se baja durante el juego es peor que no llevar ninguna, porque vas al suelo convencido de estar protegido.
En el vóley playa no son necesarias: la arena ya hace su función.
Quien ya haya tenido problemas articulares o esguinces graves debería consultar sobre rodilleras ortopédicas y tobilleras con un profesional, no elegir por el boca a boca.
La ropa y qué dice el reglamento
El reglamento exige poco y claro. El equipamiento del jugador se compone de camiseta, pantalón corto, calcetines y zapatillas; las camisetas deben estar numeradas y los números deben ser legibles y contrastar; el capitán en pista lleva una banda bajo el número en el pecho. La equipación debe ser uniforme para todo el equipo, y el líbero viste una camiseta de un color diferente y que contraste con la de sus compañeros.
La regla que siempre se olvida: no se juega con objetos que puedan causar lesiones. Anillos, pulseras, relojes, collares, piercings prominentes: se quita todo. Si un piercing no se puede quitar, se cubre. Es una regla de seguridad elemental que en los torneos amateur se aplica poco y que protege especialmente los dedos.
Las uñas largas entran en la misma categoría: en un deporte donde diez dedos impactan con el balón a gran velocidad, y a veces con las manos de un compañero, son un riesgo real.
Qué llevar en la bolsa de deporte
Lista esencial para un partido o torneo:
- dos pares de calcetines, porque a mitad del día el primero estará mojado;
- una camiseta de repuesto (en un torneo, dos);
- rodilleras;
- botella grande, no una botella pequeña;
- goma o cinta para el pelo largo;
- tiritas y cinta adhesiva para los dedos, que es lo que siempre se necesita y nadie tiene;
- chanclas para los vestuarios;
- para el aire libre: gorra, gafas de sol y crema solar.
Una última cosa sobre las equipaciones amateur
Si jugáis un torneo, llevar camisetas del mismo color no es una formalidad: con seis jugadores por equipo en una pista concurrida, distinguir quién es de quién a distancia es un problema práctico para quien arbitra y para quien juega. No hace falta una equipación numerada, basta con que los dos equipos no tengan el mismo color. Si organizáis vosotros, preguntar a los capitanes el color de las camisetas durante la inscripción es la forma más barata de evitar dos equipos de blanco en la misma pista.