Preparación física para el voleibol amateur

El trabajo físico esencial para quienes juegan dos veces por semana: lo justo para saltar mejor y, sobre todo, para no tener que parar a mitad de temporada.

Premisa honesta

Esta página no sustituye a un preparador físico ni a un médico. Si tienes dolores persistentes, un historial de lesiones o no haces actividad desde hace años, el primer paso es una consulta médica, no una tabla de ejercicios. Lo que sigue es el mínimo sensato para quien juega al voleibol por diversión una o dos veces por semana, y trata sobre todo de cómo no parar.

El calentamiento: diez minutos, no dos

El voleibol amateur empieza casi siempre con diez minutos de toques de dedos en círculo y un remate en frío. Es la forma más eficiente de destrozarse un hombro o un gemelo. Un calentamiento decente cuesta diez minutos:

  1. Tres o cuatro minutos di activación general: carrera suave, saltos, carrera lateral, talones al glúteo y skip. Sirve para elevar la temperatura, no para entrenar.
  2. Movilidad articular en tobillos, caderas y hombros, con movimientos amplios y controlados: circunducciones de brazos, zancadas con rotación, movilidad del tórax.
  3. Activación del hombro: rotaciones con una banda elástica ligera o con el propio peso corporal, veinte repeticiones por dirección. Es la parte que todo el mundo se salta y la que protege el gesto más repetido del voleibol.
  4. Progresión de saltos: primero pequeños y en el sitio, luego con carrera, después remates a media fuerza. El primer remate a máxima fuerza llega después, no antes.

Al final del entrenamiento, cinco minutos de estiramiento ligero en gemelos, cuádriceps, isquiotibiales y hombros. No hace milagros, pero ayuda a llegar al día siguiente en mejores condiciones.

Las tres áreas que importan

Tobillos

El esguince de tobillo es la lesión más común en el voleibol, y ocurre casi siempre bajo la red, al caer sobre el pie de otra persona. Dos contramedidas:

Si ya has tenido un esguince grave, valora el uso de una tobillera con un profesional: la reincidencia es el riesgo principal.

Hombro

Quien remata y quien saca realiza miles de rotaciones por encima de la cabeza. El hombro se protege con un trabajo aburrido y breve:

Rodillas y salto

El salto repetido fatiga el tendón rotuliano. El trabajo útil no es saltar más: es saltar mejor y caer mejor.

Mejorar el salto (de verdad)

Las tres palancas, en orden de rendimiento para un jugador amateur:

  1. La técnica de carrera y el uso de los brazos. En muchos principiantes, corregir el último paso y llevar los brazos hacia atrás aporta más centímetros que meses de gimnasio. Además, es gratis.
  2. La fuerza de las piernas. Sentadillas, zancadas, pesos muertos bien ejecutados, con progresión lenta.
  3. La reactividad, con trabajo pliométrico, solo después de haber construido una base de fuerza.

Lo que no funciona: saltar mucho sin fuerza, entrenar solo con el balón, copiar programas de atletas profesionales que entrenan todos los días.

Resistencia

Un partido de voleibol es una serie de acciones cortas e intensas separadas por pausas: no se necesita la resistencia de un maratoniano, se necesita recuperar rápido entre acciones. El trabajo que funciona es el intermitente: series cortas e intensas con recuperaciones incompletas —por ejemplo, desplazamientos en lanzadera, saltos, cambios de dirección—, mucho más útiles que cuarenta minutos de carrera suave.

Sin embargo, quien juega torneos de un día entero tiene un problema añadido: cinco o seis partidos en ocho horas. En ese caso, también se necesita una base aeróbica, y dos salidas de carrera continua a la semana durante el mes anterior se notan en el tercer partido.

El mínimo viable

Para quienes tienen poco tiempo, esta es la lista que aporta el 90% del resultado:

CuándoQué
Antes de cada partido10 minutos de calentamiento progresivo
Después de cada partido5 minutos de estiramiento ligero
2 veces por semana15 minutos: sentadillas, zancadas, core
2 veces por semana5 minutos de hombro con banda elástica
Todos los días1 minuto de equilibrio sobre una pierna por lado

Son unos cuarenta minutos a la semana fuera de la pista. No convierten a nadie en atleta, pero marcan la diferencia entre quien llega al final de la temporada y quien se pierde dos meses por un tobillo.

Recuperación, agua, sueño

Tres obviedades que importan más que la tabla de ejercicios:

Y una regla de sentido común deportivo: un dolor que dura más de unos días, o que aparece siempre con el mismo gesto, no se gestiona con analgésicos y el partido del jueves. Se va al médico.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe durar el calentamiento antes de jugar al voleibol?

Unos diez minutos, con activación general, movilidad de tobillos, caderas y hombros, rotaciones de hombro con banda elástica y una progresión de saltos. El primer remate a máxima fuerza debe hacerse al final del calentamiento, no al principio.

¿Cuál es la lesión más común en el voleibol?

El esguince de tobillo, que suele ocurrir bajo la red al caer sobre el pie de un rival o de un compañero. Se previene cayendo siempre sobre los dos pies con las rodillas flexionadas y trabajando el equilibrio sobre una pierna.

¿Cómo se mejora el salto en el voleibol?

Primero corrigiendo la técnica de carrera y el uso de los brazos, lo que en un principiante aporta más que meses de gimnasio. Después con la fuerza de las piernas y, solo sobre una base de fuerza ya construida, con el trabajo pliométrico.

¿Es necesario correr para jugar al voleibol?

El partido requiere sobre todo la capacidad de recuperar entre acciones cortas e intensas, por lo que el trabajo intermitente es más útil que la carrera suave. Sin embargo, se necesita una base aeróbica para quienes juegan torneos de un día con cinco o seis partidos.

¿Cómo se protege el hombro en el voleibol?

Con un trabajo breve y regular de rotaciones externas con banda elástica y refuerzo de los estabilizadores de la escápula, dos veces por semana. Si duele el hombro durante el gesto, el entrenamiento debe interrumpirse y no completarse.

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