Por qué el saque decide los partidos amateur
Es el único gesto del voleibol que se ejecuta sin nadie que moleste, con el balón en la mano y ocho segundos de tiempo. De ello se deduce que también es el gesto en el que la diferencia entre equipos amateur es mayor: un equipo que falla un saque de cada cuatro regala seis o siete puntos por set, lo que casi siempre es el margen final.
La primera decisión no es técnica, es de gestión: cuánto arriesgar. Un buen criterio para el juego amateur es sacar con un margen que mantenga el error por debajo de un saque de cada diez en los momentos normales, y aumentar el riesgo solo en los puntos en los que un saque ganador cambie el set —sobre un rival en dificultades, en el cambio de saque decisivo, con el viento en contra al aire libre.
Saque de abajo
Es el servicio con el que se empieza y, en muchos equipos amateur, con el que se continúa durante mucho tiempo: si es preciso, funciona.
Ejecución: pies escalonados con el pie opuesto al brazo ejecutor delante, balón sostenido con la mano no dominante a la altura de la cintura, brazo ejecutor estirado que parte desde atrás y pasa como un péndulo. Se golpea con la palma abierta o con el puño cerrado, por debajo del balón. La mano que lo sostiene no lo lanza: se aparta en el momento del contacto, o bien el balón se golpea directamente desde la mano.
Errores típicos: lanzar el balón hacia arriba (no sirve de nada y hace que el golpe sea aleatorio), doblar el codo, golpear con el brazo pasando de lado en lugar de por delante.
Saque de arriba flotante
Es el servicio que se debe aprender primero después del saque de abajo, y es el que más rinde en el voleibol amateur: entra con un buen porcentaje y el balón llega de forma impredecible.
Ejecución: pie opuesto al brazo ejecutor delante, lanzamiento bajo (medio metro por encima de la mano es suficiente) y delante del hombro del brazo ejecutor, codo alto, golpe seco en el centro del balón con la palma rígida, y —este es el punto clave— sin acompañamiento. El balón no debe rotar: es la ausencia de rotación lo que lo hace "flotar" y cambiar de trayectoria.
Errores típicos: lanzamiento demasiado alto (el balón baja y se golpea por debajo), lanzamiento demasiado detrás de la cabeza, mano blanda, acompañamiento del brazo que imprime rotación.
Saque en salto
Existen dos versiones muy diferentes.
El saque flotante en salto está al alcance de un jugador amateur: lanzamiento bajo delante de sí, uno o dos pasos, batida, golpe seco sin rotación. Añade altura y, por tanto, velocidad de llegada, manteniendo un porcentaje aceptable.
El saque en salto con rotación —lanzamiento alto y lejano delante de sí, carrera de remate completa, golpe con la muñeca que imprime top spin— es un gesto de ataque a todos los efectos. Requiere mucho entrenamiento para ser fiable y, en un torneo entre amigos, suele producir más errores que puntos. Si quieres aprenderlo, hazlo en los entrenamientos y úsalo en los partidos solo cuando el porcentaje sea estable.
Dónde sacar
El objetivo cuenta más que la potencia. Las opciones que funcionan, por orden de eficacia en el juego amateur:
- Al receptor más débil. Ninguna estrategia supera a esta, y la diferencia entre los receptores de un equipo amateur es enorme.
- En medio de dos jugadores, sobre la línea divisoria entre dos zonas de recepción: crea dudas y un toque tardío.
- Corto, justo por encima de la red. Obliga a un jugador a salir de su posición y a menudo produce una colocación de la nada. También es el saque con menor riesgo.
- Al mejor atacante. Si recibe él, su remate llega tarde o no llega.
- Largo sobre la línea de fondo, contra equipos que reciben adelantados.
Una regla sobre el cambio de objetivo: si un saque ha funcionado, repite. El error más común es variar por creatividad, dando al rival tiempo para colocarse.
Entrenar el saque en pareja
El saque se entrena bien incluso sin equipo, y no hace falta la red alta si falta espacio.
- Series con objetivo. Diez saques a cada una de las seis zonas del campo, contando cuántos entran en la zona elegida. Hay que anotar el número: sin números no hay progreso medible.
- Series bajo presión. Diez saques seguidos que deben entrar todos; si uno falla, se vuelve a empezar. Reproduce la tensión de los puntos decisivos mejor que cualquier otro ejercicio.
- Lanzamientos en seco. Treinta lanzamientos sin golpear, solo para estabilizar la altura y la posición del lanzamiento. Es el ejercicio más aburrido y el que aporta mayor mejora en el saque flotante.
Un último detalle que pocos cuidan: la rutina. Hacer siempre los mismos gestos antes de sacar —dos botes, respiración, mirada al objetivo— estabiliza el porcentaje más que cualquier corrección técnica. El servicio es el único momento del voleibol en el que el tiempo es tuyo: úsalo, pero recuerda que desde el silbato del árbitro tienes 8 segundos.